Comarca
El Baix Empordà
El Baix Empordà es el corazón amable de la [Costa Brava](/es/destinos/costa-brava): una comarca gerundense donde el mar recortado de calas y acantilados se funde con una llanura fértil de cultivos, marismas y pueblos de piedra dorada. Entre la montaña de les Gavarres y el Mediterráneo conviven magníficos conjuntos medievales, tradición ceramista, un litoral esculpido por los caminos de ronda y una cocina de mar y montaña que ha adquirido fama por todas partes. Es, quizás, el Ampurdán que soñaba Josep Pla: luminoso, auténtico y a escala humana.
Foto: User:Joanjoc · Public domain · via Wikimedia Commons
Qué ver en el Baix Empordà
El Baix Empordà concentra algunos de los pueblos medievales mejor conservados de Cataluña. Pals alza su barrio gótico, el Pedró, en torno a la torre de les Hores, con calles empedradas y arcos de piedra que parecen detenidos en el tiempo. Muy cerca, Peratallada sorprende con el foso excavado en la roca, los portales fortificados y una trama de callejones que es todo un catálogo de arquitectura medieval. En el mismo entorno, Palau-sator, Sant Julià de Boada o Cruïlles completan un rosario de núcleos de piedra en medio de los campos.
Hacia el interior se levanta la Bisbal d'Empordà, capital comarcal y capital de la cerámica catalana. Su Castell Palau, sede histórica de los obispos de Gerona, preside un centro donde todavía late el oficio del barro: talleres, alfarerías y tiendas hacen de la cerámica el sello inconfundible de la villa.
El pasado más antiguo también está presente. El poblado ibérico de Ullastret, oppidum de los indigetes, es el yacimiento íbero más grande de Cataluña y uno de los mejor conservados, con murallas, cisternas y vistas privilegiadas sobre la llanura. Y en Púbol se esconde el Castillo Gala Dalí, la casa señorial medieval que Salvador Dalí regaló a su musa y donde ella reposa; hoy es casa-museo y uno de los tres vértices del triángulo daliniano gerundense.
El litoral de Begur y las calas
Al sureste, Begur corona una colina con los restos de su castillo y un centro marcado por las casas de "indianos", los emigrantes que hicieron fortuna en América. A sus pies se abre uno de los tramos de costa más bellos de la Costa Brava: calas de pescadores como Sa Tuna, Aiguablava, Aiguafreda, Fornells o Sa Riera, y playas más salvajes como la Platja Fonda, de arena oscura. Los caminos de ronda enlazan estas calas bordeando acantilados y pinares, y permiten recorrer el litoral a pie con miradores espectaculares sobre el mar.
Qué hacer
- Pasear sin prisas por los núcleos medievales de Pals y Peratallada y dejarse perder por sus callejones.
- Recorrer los caminos de ronda de Begur, de cala en cala, para disfrutar del litoral más auténtico.
- Descubrir el oficio de la alfarería en la Bisbal, entre talleres y alfarerías.
- Visitar el poblado ibérico de Ullastret y el Castillo Gala Dalí de Púbol.
- Adentrarse en les Gavarres, por rutas de senderismo y BTT entre encinares y alcornocales.
- Practicar cicloturismo por la llanura, plana y bien señalizada, entre arrozales y pueblos.
Naturaleza: les Gavarres y la llanura
El macizo de les Gavarres, espacio protegido de la red Natura 2000, cierra la comarca por el suroeste con un manto de encinares, alcornocales y antiguos caminos ganaderos. Es terreno ideal para el senderismo y la bicicleta de montaña, con ermitas y restos de una intensa actividad corchera y de producción de carbón. Hacia el mar, los arrozales de Pals y las marismas del bajo Ter dibujan una llanura luminosa donde el agua y los cultivos marcan el paisaje.
Patrimonio y gastronomía
Al patrimonio construido —castillos, iglesias románicas y góticas, torres de vigía y barrios medievales— se suma una cocina de mar y montaña de gran tradición. El arroz de Pals, el pescado y marisco de la costa, los embutidos y las hortalizas de la llanura, y los vinos de la DO Empordà forman la base de una gastronomía reconocida. Es tierra de galleta y de repostería tradicional, y de fiestas y mercados que mantienen vivo el pulso de los pueblos.
Cuándo ir
La primavera y el otoño son las épocas ideales: temperaturas suaves, luz limpia y menos gentío, perfectas para combinar pueblos y caminos de ronda. El verano ofrece lo mejor del baño en las calas, pero es la época de máxima afluencia en el litoral. El invierno, tranquilo, invita a descubrir el interior y les Gavarres con calma.
Cómo llegar
El Baix Empordà queda al este de Gerona, bien comunicado por la autopista AP-7 y la C-31, que enlazan con Palafrugell, la Bisbal, Palamós y el resto de núcleos. El aeropuerto y la estación de tren de Gerona son las puertas de entrada más prácticas; desde allí, el coche es la mejor opción para moverse entre pueblos y calas. La comarca limita con el Alt Empordà al norte y la Selva al sur.
Lo mejor de El Baix Empordà
- Pals y Peratallada, dos de los pueblos medievales mejor conservados de Cataluña
- Las calas de Begur (Sa Tuna, Aiguablava, Sa Riera) y los caminos de ronda
- La Bisbal d'Empordà, capital de la cerámica catalana
- El poblado ibérico de Ullastret, el más grande de Cataluña
- El macizo de les Gavarres, espacio natural protegido
- El Castillo Gala Dalí de Púbol y los arrozales de Pals
Cómo llegar
Al este de Gerona, se accede por la AP-7 y la C-31, que conectan Palafrugell, la Bisbal y Palamós. El aeropuerto y la estación de tren de Gerona son las puertas de entrada; desde allí, el coche es la mejor opción para recorrer pueblos y calas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la capital del Baix Empordà?
La capital comarcal es la Bisbal d'Empordà, conocida como la capital de la cerámica catalana por su oficio alfarero y por el Castell Palau, antigua sede de los obispos de Gerona.
¿Cuáles son los pueblos imprescindibles del Baix Empordà?
Destacan los conjuntos medievales de Pals y Peratallada, la villa de Begur con sus calas, la Bisbal por la cerámica, y lugares como Palau-sator, Ullastret y Púbol.
¿Qué calas se pueden visitar en Begur?
Begur ofrece calas de pescadores como Sa Tuna, Aiguablava, Aiguafreda, Fornells y Sa Riera, además de playas más salvajes como la Platja Fonda, enlazadas por los caminos de ronda.
¿Cuándo es mejor visitar el Baix Empordà?
La primavera y el otoño son ideales por el clima suave y la menor afluencia. El verano es la mejor época para el baño en las calas, aunque es el momento de más gente en el litoral.
