Comarca
La Selva
La Selva es una comarca gerundense de fuertes contrastes: en pocos kilómetros pasa de las calas y playas de la Costa Brava sur a los valles interiores coronados por el macizo del Montseny y las Guilleries. Tossa de Mar, Lloret, Blanes y el jardín botánico de Marimurtra conviven con la capital termal de Caldes de Malavella y la tranquila Santa Coloma de Farners, en un territorio donde el mar, el bosque y las aguas minerales han marcado la historia y la manera de vivir.

Foto: Jorge Franganillo · CC BY 2.0 · via Wikimedia Commons
Qué ver en La Selva
La comarca de La Selva ofrece dos caras bien diferenciadas. En el litoral, la fachada meridional de la Costa Brava concentra algunos de los lugares más conocidos; en el interior, el paisaje se vuelve forestal y termal, con pueblos de piedra y aguas minerales.
El litoral: Tossa, Lloret y Blanes
Tossa de Mar es una de las villas más emblemáticas del litoral catalán. Su conjunto fortificado, la Vila Vella, es el único recinto medieval amurallado que se conserva en todo el litoral catalán, con torres y murallas del siglo XII que se asoman sobre el mar. La playa Gran y las calas cercanas completan un escenario que ya sedujo a artistas como Marc Chagall a principios del siglo XX.
Lloret de Mar, vecina de Tossa, combina el turismo de playa con un patrimonio a menudo poco conocido: la iglesia de Sant Romà, los Jardines de Santa Clotilde —un jardín de estilo noucentista colgado sobre acantilados— y el cementerio modernista, obra de discípulos de la época de Gaudí.
Blanes marca el inicio geográfico de la Costa Brava, donde la desembocadura del Tordera separa la costa arenosa del sur de los acantilados del norte. La villa es conocida sobre todo por el Jardín Botánico Marimurtra, uno de los jardines botánicos mediterráneos más importantes de Europa, con colecciones de plantas de todo el mundo dispuestas sobre miradores espectaculares sobre el mar.
El interior: termas, bosque y las Guilleries
Caldes de Malavella es la capital termal de la comarca. Sus aguas minero-medicinales, ya aprovechadas en época romana, han dejado un legado notable: se conservan restos de termas romanas y la villa vive todavía hoy vinculada al termalismo y al embotellamiento de agua mineral.
Santa Coloma de Farners, capital de la comarca, es una villa tranquila rodeada de bosques, también con tradición termal y punto de partida hacia el macizo de las Guilleries y el Montseny, Reserva de la Biosfera compartida con comarcas vecinas.
Qué hacer
- Pasear por el recinto amurallado de la Vila Vella de Tossa y subir al faro por el camino de ronda.
- Visitar el Jardín Botánico Marimurtra de Blanes y los Jardines de Santa Clotilde de Lloret.
- Descubrir el termalismo histórico de Caldes de Malavella y sus restos romanos.
- Recorrer tramos del camino de ronda que enlaza calas entre Blanes, Lloret y Tossa.
- Hacer excursiones a pie o en bicicleta por los bosques de las Guilleries y las estribaciones del Montseny.
- Explorar el entorno natural de la desembocadura del Tordera y las marismas litorales.
Gastronomía
La cocina de La Selva refleja su doble carácter. En el litoral predominan los platos de pescado y marisco y el recetario marinero de la Costa Brava, con suquets y arroces. En el interior, el bosque aporta setas, caza y cocina de tradición campesina. Un producto muy ligado a la comarca son las aguas minerales de Caldes de Malavella, y toda la zona forma parte del ámbito de la cocina gerundense, donde conviven productos de mar y montaña.
Cuándo ir
- Verano: temporada alta en el litoral, ideal para playa, caminos de ronda y vida marinera, aunque con más afluencia.
- Primavera y otoño: las mejores épocas para visitar los jardines botánicos, hacer senderismo por las Guilleries y el Montseny y disfrutar del termalismo sin aglomeraciones.
- Otoño: temporada de setas y colores en el bosque interior.
- Invierno: buen momento para los balnearios y para descubrir el patrimonio de las villas costeras con tranquilidad.
Cómo llegar
La Selva está muy bien comunicada. La autopista AP-7 y la carretera N-II atraviesan la comarca de norte a sur, y el aeropuerto de Gerona-Costa Brava se encuentra dentro del término de Vilobí d'Onyar, en el corazón de la comarca. Blanes dispone de estación de tren de la línea de cercanías que conecta con Barcelona, y desde allí salen servicios de autobús hacia Lloret y Tossa. Desde la ciudad de Gerona y desde comarcas vecinas como el Baix Empordà o el Gironès se accede fácilmente por carretera.
Lo mejor de La Selva
- Vila Vella de Tossa de Mar, único recinto medieval amurallado del litoral catalán
- Jardín Botánico Marimurtra de Blanes, uno de los más importantes del Mediterráneo
- Jardines de Santa Clotilde de Lloret, noucentisme sobre acantilados
- Caldes de Malavella y su termalismo de origen romano
- Caminos de ronda y calas de la Costa Brava sur
- Bosques de las Guilleries y estribaciones del Montseny
Cómo llegar
La comarca está atravesada por la AP-7 y la N-II, y el aeropuerto de Gerona-Costa Brava se encuentra en Vilobí d'Onyar, dentro de La Selva. Blanes tiene estación de cercanías con Barcelona, y hay autobuses hacia Lloret y Tossa. Desde Gerona y las comarcas vecinas se llega fácilmente por carretera.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los pueblos imprescindibles de La Selva?
En el litoral, Tossa de Mar por su recinto amurallado, Lloret de Mar por sus jardines y patrimonio, y Blanes por el jardín Marimurtra. En el interior, Caldes de Malavella por el termalismo y Santa Coloma de Farners, la capital comarcal.
¿Qué es el jardín Marimurtra?
Es un jardín botánico situado en Blanes, colgado sobre acantilados con vistas al mar. Reúne colecciones de plantas de todo el mundo y está considerado uno de los jardines botánicos mediterráneos más relevantes de Europa.
¿Por qué es conocida Caldes de Malavella?
Por sus aguas minero-medicinales, ya aprovechadas en época romana. Conserva restos de termas romanas y mantiene una larga tradición termal y de embotellamiento de agua mineral.
¿Cuándo es mejor visitar La Selva?
El verano es ideal para el litoral y las playas. La primavera y el otoño son perfectos para los jardines, el senderismo por las Guilleries y el Montseny y el termalismo, con menos afluencia de visitantes.
