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Roses

En el fondo de su gran bahía abierta, Roses combina la herencia de trece siglos de historia con la luz y el paisaje salvaje del Cap de Creus. Es la puerta natural hacia el extremo más oriental de la península y uno de los grandes balcones marinos del Ampurdán: playas largas y calas escondidas, una fortaleza renacentista y uno de los dólmenes más imponentes de Cataluña.

Roses

Foto: Gordito1869 · CC BY 3.0 · via Wikimedia Commons

Por qué visitar Roses

Pocas localidades de la Costa Brava reúnen tantos registros como Roses. Aquí confluyen la bahía más amplia de la costa catalana, un patrimonio que va del neolítico hasta las fortificaciones modernas y el inicio de uno de los paisajes naturales más singulares del país, el Cap de Creus. Situada en el extremo norte del Alt Empordà, es a la vez villa marinera viva, destino de playa y punto de partida para descubrir el Empordà más auténtico.

Qué ver

La Ciudadela

La Ciudadela de Roses es una fortaleza renacentista levantada en 1543, con un recinto amurallado de gran extensión que se abre al mar por su monumental Puerta de Mar. Pero lo que la hace excepcional es lo que guarda en su interior: un yacimiento arqueológico que resume trece siglos de ocupación. Aquí se encuentran los restos del barrio helenístico de la colonia griega de Rhode, el origen del nombre de la villa, vestigios de la ciudad romana, una necrópolis paleocristiana y el monasterio románico-lombardo de Santa María, del siglo XI. Es un Bien Cultural de Interés Nacional y cuenta con un itinerario señalizado y un museo que ayuda a interpretar todas las capas históricas del conjunto.

El dolmen de la Creu d'en Cobertella

A poca distancia del núcleo, dentro del entorno del Cap de Creus, se alza el dolmen de la Creu d'en Cobertella, uno de los monumentos megalíticos más grandes de Cataluña. Construido entre el 3500 y el 3000 a. C. con enormes bloques de piedra cubiertos por una losa que supera las dieciocho toneladas, esta tumba neolítica forma parte de un conjunto megalítico más amplio con diversos dólmenes y menhires repartidos por el macizo. Es una parada imprescindible para entender la antigüedad del poblamiento de esta tierra.

El Castillo de la Trinitat

En el lado opuesto de la bahía, el Castillo de la Trinitat es una fortaleza costera del siglo XVI que, junto con la Ciudadela, formaba el sistema defensivo que protegía el puerto de Roses. Restaurado y visitable, ofrece además una de las mejores panorámicas sobre toda la bahía.

Qué hacer

  • Disfrutar de la bahía y las playas. El frente marítimo de Roses ofrece playas amplias y de arena, ideales para familias y para deportes náuticos.
  • Descubrir las calas del Cap de Creus. Hacia el sur del término se abre un rosario de calas más salvajes, como la conocida Cala Montjoi, rodeada de un paisaje natural protegido.
  • Caminar por el camino de ronda. El sendero litoral conecta el núcleo con el Castillo de la Trinitat y se adentra hacia las calas y puntas del parque natural, con tramos del GR-92.
  • Seguir la ruta megalítica, que enlaza el dolmen de la Creu d'en Cobertella con otros monumentos prehistóricos del macizo.
  • Degustar la gastronomía ampurdanesa, marcada por el pescado y el marisco de la bahía y por los vinos de la Denominación de Origen Empordà.

Cuándo ir

Roses es un destino de todo el año, pero la primavera y el otoño son épocas ideales para combinar patrimonio, caminatas por el camino de ronda y playa sin las aglomeraciones del verano, cuando la temperatura es más suave. El verano concentra el ambiente de playa y la máxima actividad, mientras que el invierno regala un litoral tranquilo y la luz limpia característica del Ampurdán, a menudo con la tramontana como protagonista.

Cómo llegar

Roses se encuentra en el fondo de su bahía, al norte del Ampurdán. Se accede por la carretera C-260 desde Figueres, conectada a su vez con la autopista AP-7 y la N-II, lo que la deja a poco más de una hora de Girona y a unas dos horas de Barcelona. Desde Roses, la misma red de carreteras permite llegar fácilmente a Cadaqués y al Cap de Creus, o bajar hacia l'Escala y el resto del Baix Empordà. Hay que tener presente que el acceso con vehículo a algunas calas del sur, como Cala Montjoi, está regulado en temporada alta.

Lo mejor de Roses

  • La Ciudadela, fortaleza renacentista de 1543 con trece siglos de historia en su interior
  • El dolmen de la Creu d'en Cobertella, uno de los megalitos más grandes de Cataluña
  • La gran bahía de Roses y sus playas de arena
  • El Castillo de la Trinitat y las vistas sobre la bahía
  • Cala Montjoi y las calas salvajes del Cap de Creus
  • Puerta de entrada al Parque Natural del Cap de Creus

Cómo llegar

A Roses se llega por la carretera C-260 desde Figueres, conectada con la AP-7 y la N-II. Está a poco más de una hora de Girona y a unas dos horas de Barcelona. Desde la villa se accede fácilmente a Cadaqués y al Cap de Creus. El acceso en coche a algunas calas del sur está regulado en verano.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Ciudadela de Roses?

Es una fortaleza renacentista levantada en 1543, con una monumental Puerta de Mar. En su interior guarda un yacimiento arqueológico con restos de la colonia griega de Rhode, de la ciudad romana y del monasterio románico de Santa María del siglo XI. Es Bien Cultural de Interés Nacional.

¿Por qué es importante el dolmen de la Creu d'en Cobertella?

Es uno de los monumentos megalíticos más grandes de Cataluña, construido entre el 3500 y el 3000 a. C. Su cámara está formada por enormes bloques de piedra cubiertos por una losa que supera las dieciocho toneladas, y forma parte de un conjunto megalítico con otros dólmenes y menhires del Cap de Creus.

¿Cuál es la mejor época para visitar Roses?

La primavera y el otoño son ideales para combinar patrimonio, camino de ronda y playa con temperaturas suaves y menos gente. El verano concentra el ambiente de playa y el invierno ofrece un litoral tranquilo con la luz limpia del Ampurdán.

¿Cómo se llega a las calas del sur de Roses?

Las calas como Cala Montjoi, hacia el Cap de Creus, se acceden por la carretera de Montjoi. En temporada alta el acceso con vehículo está regulado en un control, y también se puede llegar a pie por el camino de ronda.