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Municipio

Calella de Palafrugell

Calella de Palafrugell es el pueblo marinero que mejor conserva el alma de la Costa Brava: casas blancas aferradas a calas de arena fina, barcas catalanas varadas en la playa y las inconfundibles voltes, esos arcos encalados que enmarcan el mar. Aquí nacen las habaneras más célebres de Cataluña y se abren los jardines de Cap Roig, colgados sobre un acantilado. Es una escapada para pasear sin prisas, bañarse en aguas transparentes y dejarse seducir por el latido de un antiguo pueblo de pescadores.

Calella de Palafrugell

Foto: Alberto-g-rovi · CC BY-SA 3.0 · via Wikimedia Commons

Un pueblo marinero con alma

Calella de Palafrugell es un núcleo costero del municipio de Palafrugell, en el Bajo Ampurdán, y uno de los rincones más queridos de la Costa Brava. A diferencia de otros puntos del litoral, ha sabido conservar buena parte de la fisonomía que tenía antes del turismo: calles empedradas, casas bajas de pescadores y un frente marítimo donde todavía reposan las barcas catalanas de colores.

Su rasgo más reconocible son las voltes, arcadas blancas que se abren hacia el mar y que antiguamente servían de refugio a las barcas y las redes. Hoy son el telón de fondo de cualquier paseo y una de las imágenes más fotografiadas de todo el Ampurdán. El pueblo se extiende por una sucesión de pequeñas calas separadas por puntas rocosas, lo que le da un aire íntimo y fragmentado, muy distinto de las grandes playas urbanas.

Qué ver

Las voltes y Port Bo

El corazón de Calella es Port Bo, la placita a pie de mar donde se levantan las voltes más emblemáticas. Es también el escenario natural de la cantada de habaneras. Pasear por aquí al atardecer, con las barcas en primera línea y la luz dorada sobre las fachadas blancas, es una de las mejores experiencias del pueblo.

Los jardines de Cap Roig

Encaramados sobre un acantilado en el extremo sur del núcleo, los jardines botánicos de Cap Roig son una visita imprescindible. Ocupan una veintena de hectáreas y reúnen más de ochocientas especies vegetales de todo el mundo, distribuidas en terrazas que descienden hacia el mar. El conjunto lo idearon a principios del siglo XX el militar ruso Nicolai Woevodski y la aristócrata británica Dorothy Webster, que mandaron construir también un castillo de aspecto medieval. Las vistas sobre la costa, con las calas y el azul intenso del Mediterráneo, son espectaculares.

Calas y caminos de ronda

El litoral de Calella es un rosario de calas —como las de Port Pelegrí, el Golfet o el Canadell— de aguas limpias y transparentes, ideales para el baño y el snorkel. El camino de ronda que recorre la costa permite enlazarlas a pie, bordeando acantilados y pinares, y conecta con otros núcleos vecinos.

Qué hacer

  • Bañarse y hacer snorkel en las calas de arena fina y aguas cristalinas.
  • Recorrer el camino de ronda hacia el norte hasta Llafranc y el faro de San Sebastián, o hacia el sur hasta Cap Roig.
  • Salir en kayak o barca para descubrir calas inaccesibles a pie y cuevas marinas.
  • Visitar los jardines de Cap Roig, que en verano acogen también un conocido festival de conciertos al aire libre.
  • Disfrutar de la gastronomía marinera, con los pescados y mariscos de la zona y platos de la cocina ampurdanesa.

La cantada de habaneras

Si hay una cita que ha hecho universal el nombre de Calella, es la Cantada de Habaneras. Nació en 1966 como un encuentro de cantantes en una taberna del pueblo y se ha convertido en la referencia de este género musical, tan ligado a los marineros y a los indianos que regresaban de Cuba. Se celebra cada año el primer sábado de julio en la playa de Port Bo y se acompaña del ritual del cremat, el ron encendido con azúcar, canela y limón que se ofrece mientras suenan las canciones. Es un espectáculo emotivo y multitudinario que llena la playa de barcas y de gente.

Cuándo ir

Calella luce todo el año, pero cada estación ofrece una experiencia diferente. El verano es la época del baño, de la vida en la calle y de la cantada de habaneras, aunque también es cuando hay más afluencia. La primavera y el otoño son ideales para caminar por el camino de ronda con temperaturas suaves y menos gente. En invierno, el pueblo recupera la calma marinera y las voltes se pueden disfrutar en soledad.

Cómo llegar

Calella de Palafrugell se encuentra en el Bajo Ampurdán, en la provincia de Gerona. Se llega fácilmente por carretera desde la autopista AP-7 (salida hacia Palamós o Palafrugell) y, después, por las vías locales que llevan a la costa. Desde la ciudad de Gerona hay poco más de media hora de trayecto. Se puede combinar con otras joyas cercanas de la Costa Brava como Begur, los pueblos medievales de Pals y Peratallada, o el resto del Ampurdán.

Lo mejor de Calella de Palafrugell

  • Las voltes encaladas de Port Bo, arcos marinos a pie de arena
  • Los jardines botánicos de Cap Roig sobre el acantilado, con su castillo
  • Calas de aguas transparentes como el Canadell, el Golfet o Port Pelegrí
  • El camino de ronda que enlaza calas, pinares y pueblos vecinos
  • La cantada de habaneras del primer sábado de julio con cremat
  • Las barcas catalanas varadas en el frente marítimo

Cómo llegar

En el Bajo Ampurdán (Gerona). Por carretera desde la AP-7, salida hacia Palafrugell o Palamós, y después vías locales hasta la costa. Desde Gerona, poco más de media hora. Fácil de combinar con Begur, Pals y Peratallada.

Preguntas frecuentes

¿Qué son las voltes de Calella de Palafrugell?

Son las arcadas blancas que se abren hacia el mar en el frente marítimo, especialmente en Port Bo. Antiguamente servían de refugio a las barcas y las redes de los pescadores, y hoy son la imagen más emblemática del pueblo.

¿Cuándo se celebra la cantada de habaneras?

La Cantada de Habaneras de Calella de Palafrugell se celebra cada año el primer sábado de julio en la playa de Port Bo. Nació en 1966 y se acompaña del ritual del cremat.

¿Qué son los jardines de Cap Roig?

Son unos jardines botánicos de una veintena de hectáreas, colgados sobre un acantilado, con más de ochocientas especies vegetales y un castillo de aspecto medieval. Los crearon Nicolai Woevodski y Dorothy Webster a principios del siglo XX.

¿Cómo se llega a las calas de Calella?

Muchas calas están conectadas por el camino de ronda, un sendero que recorre la costa a pie bordeando acantilados y pinares, y que enlaza Calella con núcleos vecinos como Llafranc.