Mercados de Navidad en Girona y comarcas
Cuando caen las primeras heladas y las calles de la vieja Girona se llenan de luz, toda la demarcación gerundense se transforma en un mapa de ferias, mercados y tradiciones de temporada. Del puente de Piedra a la Rambla de Figueres, de los belenes de la Garrotxa a los pesebres vivientes del Baix Empordà, esta es una guía para vivir la Navidad con carácter propio en el noreste catalán.

Foto: Adolf Carrera i Aleu · Public domain · via Wikimedia Commons
En pocas palabras
Los mercados de Navidad de Girona y comarcas combinan artesanía, gastronomía de temporada y tradiciones arraigadas que van mucho más allá del puesto de turrones. La ciudad de Girona encabeza la temporada con sus mercados en el centro histórico, pero la gracia está en extenderse por la demarcación: los belenes de la Garrotxa, las ferias ampurdanesas, los pesebres vivientes del Baix Empordà y el silencio luminoso de la Costa Brava en invierno.
- Ciudad de Girona: mercados artesanos en el centro monumental y a orillas del Onyar.
- Alt Empordà: la Rambla de Figueres y su ambiente navideño tradicional.
- La Garrotxa: ferias de belenes y figuritas, con Besalú como base medieval.
- Baix Empordà: pesebres vivientes históricos y mercados de pueblo.
Girona ciudad: la Navidad en el corazón monumental
El punto de partida natural es la capital. Cada diciembre, el casco antiguo de Girona se llena de puestos donde la artesanía local toma protagonismo: figuras de belén, juguetes de madera, cerámica, vidrio, tejidos y bisutería hecha a mano. Los mercados se extienden por el entorno de la plaza de la Independència y la orilla del puente de Piedra, con el Onyar reflejando las casas de colores bajo las luces de fiesta.
La tradición viene de lejos. Históricamente, hacia el día de Santo Tomás (21 de diciembre), Girona celebraba un gran mercado navideño, hermano del que se hacía la víspera del Domingo de Ramos. Aquel espíritu de feria popular todavía late en las calles gerundenses cuando llega el frío.
En los puestos encontraréis productos agroalimentarios de proximidad —embutidos, quesos, turrones y dulces—, plantas y abetos, y toda la parafernalia del belén catalán, del tió al caganer. Es un buen momento para combinar la visita con un paseo por la Catedral, los Baños Árabes y el Call. Si viajáis en familia, la ciudad programa actividades infantiles que redondean el plan; podéis inspiraros con la guía de escapadas con niños en Cataluña.
El Empordà: ferias con alma de temporada
Bajando hacia el norte, el Empordà ofrece una de las tradiciones navideñas más queridas. En Figueres, capital del Alt Empordà, la Rambla se llena de puestos de artesanía, decoración, juguetes y productos gastronómicos. Es un mercado que conserva el ambiente navideño ampurdanés de siempre, con especial atención a los belenes y a los elementos decorativos hechos a mano.
Aquí es donde la fiesta se hace grande: turrones artesanos, embutidos de calidad, abetos y plantas de temporada, y objetos de Navidad que van de los caganers a los tions solidarios. La oferta suele completarse con talleres creativos, pasacalles y actividades familiares que animan los días previos a las fiestas.
El Empordà es también tierra de pesebres vivientes. En el Baix Empordà, Castell d'Aro acoge el pesebre viviente más antiguo de Cataluña —las primeras representaciones datan de finales de los años cincuenta— distinguido con la Creu de Sant Jordi. Con centenares de figurantes, escenifica oficios artesanos y escenas de la vida rural. En el Alt Empordà, poblaciones como Bàscara o Llers mantienen viva esta tradición desde hace décadas. Son planes perfectos para las tardes frías de diciembre; encontraréis más ideas en la guía de qué hacer en Cataluña en invierno.
La Garrotxa y Besalú: belenes y piedra medieval
La Garrotxa es, por excelencia, tierra de belenes. Olot acoge cada año una feria dedicada a las figuras de belén, con modelos de todos los estilos y tamaños, heredera de una larga tradición de imagineros y talleres de la ciudad. Es el lugar ideal para elegir las piezas que año tras año completan el belén de casa.
Muy cerca, Besalú se convierte en la base perfecta para descubrir esta comarca en invierno. Su puente románico, las calles empedradas y el conjunto medieval adquieren una dimensión especial bajo el frío, y el pueblo se anima con mercados y actividades de temporada durante las fiestas. Combinar la artesanía de la feria con un paseo por el barrio judío y el puente fortificado es una de las mejores escapadas navideñas del norte.
La Costa Brava en invierno: mar, luz y mercados de pueblo
La Costa Brava fuera de temporada es una revelación. Sin las multitudes del verano, villas como Tossa de Mar o Sant Feliu de Guíxols despliegan mercados navideños donde las tiendas locales muestran decoración, artesanía y productos de proximidad, a menudo acompañados de talleres y espectáculos de títeres para los más pequeños.
Pasear por los caminos de ronda con el aire limpio del invierno, ver el mar en calma y terminar el día en un mercado iluminado es una manera diferente y muy gerundense de vivir la Navidad.
Consejos para aprovechar la ruta
- Combinad ciudad y pueblo: dedicad un día a Girona y otro al Empordà o la Garrotxa.
- Estad atentos a los calendarios locales: cada feria tiene sus fechas; consultad las webs municipales antes de ir.
- Marcad las fechas fijas: la nochebuena (24 de diciembre), San Esteban (26), Nochevieja (31), la Cabalgata de Reyes (noche del 5 de enero) y Reyes (6 de enero).
- Abrigaos y disfrutad del ritmo lento del invierno gerundense.
Para situar estas ferias dentro del contexto catalán, tenéis la guía general de ferias y mercados de Navidad en Cataluña. Y si queréis ampliar la escapada, explorad todas las guías y destinos del portal.
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Preguntas frecuentes
¿Cuándo se celebran los mercados de Navidad en Girona y comarcas?
En general se extienden desde finales de noviembre y durante todo diciembre, hasta el día de Reyes (6 de enero). Cada feria tiene sus propias fechas, así que conviene consultar las webs municipales de cada localidad antes de planificar la visita, ya que varían cada año.
¿Qué productos encuentro en los mercados de Navidad gerundenses?
Predomina la artesanía local: figuras de belén, juguetes de madera, cerámica, vidrio, tejidos y bisutería. También hay mucha gastronomía de temporada, como turrones, embutidos, quesos y dulces, además de abetos, plantas y objetos navideños típicos como el tió y el caganer.
¿Dónde puedo ver pesebres vivientes en las comarcas de Girona?
El Baix Empordà es una referencia: Castell d'Aro acoge el pesebre viviente más antiguo de Cataluña. En el Alt Empordà, poblaciones como Bàscara o Llers también mantienen esta tradición desde hace décadas, con escenas de oficios artesanos y vida rural.
¿Vale la pena visitar la Costa Brava en invierno por Navidad?
Sí. Villas como Tossa de Mar o Sant Feliu de Guíxols ofrecen mercados navideños con artesanía y productos locales, sin las multitudes del verano. Los caminos de ronda y el mar en calma hacen de la Costa Brava invernal una escapada tranquila y muy especial.
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