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Comarca

El Ripollés

El Ripollés es la comarca más septentrional de Gerona, un trozo de Pirineo oriental donde el nacimiento del río Ter, los monasterios románicos y los valles de montaña conviven con pueblos de piedra llenos de carácter.

El Ripollés

Foto: Nil Sanmartí · Public domain · via Wikimedia Commons

Una comarca de montaña en el corazón del Pirineo de Gerona

El Ripollés ocupa el extremo norte de la provincia de Gerona y hace frontera con Francia y con la Cerdaña. Es tierra de altitud y de agua: aquí nace el río Ter, en la cabecera de los valles que descienden desde las cumbres del Pirineo oriental. La comarca combina un patrimonio románico de primer orden con paisajes alpinos, bosques de haya y pino negro, y una red de pueblos que conservan la arquitectura tradicional de piedra y pizarra.

Geográficamente se articula en varios valles. El valle del Ter y el valle del Freser confluyen en la capital, Ripoll, mientras que el valle de Camprodon se abre hacia el este siguiendo el río Ter hasta los pueblos más elevados. Al norte, el Valle de Núria se esconde en un circo glaciar solo accesible a pie o en cremallera. Es una comarca vecina de la Garrotxa y de Osona, con las que comparte rutas y conexiones naturales.

Qué ver

Ripoll y el monasterio de Santa María

Ripoll, la capital, es indispensable por su vinculación con los orígenes de Cataluña. El monasterio de Santa María, fundado en el siglo IX por el conde Wifredo el Velloso, conserva una de las joyas del arte románico europeo: su portada esculpida, un extraordinario conjunto de relieves que despliegan un verdadero programa iconográfico bíblico. El monasterio fue también un importante centro cultural con uno de los scriptoria más notables de la alta Edad Media.

Camprodon y San Pedro

Camprodon es uno de los pueblos con más encanto de la comarca. Su puente Nuevo, de origen medieval, salta sobre el río Ter y se ha convertido en la imagen más reconocible de la villa. El monasterio de San Pedro, también románico, y las calles señoriales recuerdan la época en que Camprodon fue lugar de veraneo de la burguesía. La villa es, además, la cuna del compositor Isaac Albéniz.

El Valle de Núria

El Valle de Núria es un santuario de montaña situado en un circo glaciar a más de 1.900 metros de altitud. Se accede a él con el cremallera de Núria, un tren singular que salva un fuerte desnivel en un trayecto espectacular, o bien a pie por rutas de senderismo. Es un punto de partida para excursiones de alta montaña, actividades familiares y esquí en invierno, rodeado de picos como el Puigmal.

Los pueblos del valle alto

Setcases, Molló, Vilallonga de Ter y Llanars conservan la esencia del pueblo pirenaico, con casas de piedra, iglesias románicas y un entorno de pastos y bosques. Cerca de Setcases está la estación de esquí de Vallter 2000, en un circo glaciar de donde parten también numerosas rutas de verano.

Qué hacer

  • Senderismo y montaña: la comarca ofrece rutas para todos los niveles, desde paseos junto al Ter hasta ascensiones a cumbres como el Puigmal o el Bastiments.
  • Esquí: Vallter 2000 y el dominio de Núria permiten practicar esquí alpino y de fondo en invierno.
  • El cremallera de Núria: una experiencia en sí misma, con vistas al circo y a los valles.
  • Patrimonio románico: una ruta por los monasterios e iglesias de Ripoll, Camprodon y los valles.
  • Gastronomía de montaña: la comarca es conocida por el embutido tradicional, los quesos de pasto y la cocina de temporada. Vale la pena probar los productos locales sin buscar nombres concretos: muchos pueblos tienen ferias y mercados donde encontrarlos.
  • Ciclismo y BTT: puertos de montaña y caminos forestales hacen del Ripollés un destino apreciado por los ciclistas.

Cuándo ir

El Ripollés se puede disfrutar todo el año, pero cada estación ofrece una experiencia diferente. El otoño es espectacular por los bosques de haya y los hayedos que cambian de color. El verano es ideal para el senderismo y la montaña, con temperaturas suaves en altitud. El invierno trae la nieve y la temporada de esquí en Núria y Vallter. La primavera es perfecta para ver los valles verdes y los ríos llenos del deshielo.

Cómo llegar

Desde Barcelona se llega por la C-17 hasta Ripoll y, desde allí, la N-260 y las carreteras de valle conectan Camprodon, Setcases y los demás pueblos. Ripoll cuenta con estación de tren de cercanías y regionales. Para el Valle de Núria, hay que llegar hasta Ribes de Freser y subir con el cremallera, ya que no llega ninguna carretera.

Lo mejor de El Ripollés

  • El monasterio de Santa María de Ripoll y su portada románica
  • El puente Nuevo y el monasterio de San Pedro de Camprodon
  • El Valle de Núria y el cremallera hasta el circo glaciar
  • Los pueblos de montaña de Setcases, Molló y Vilallonga de Ter
  • Esquí en Vallter 2000 y en Núria
  • El nacimiento del río Ter y las rutas de senderismo del Pirineo oriental

Cómo llegar

Desde Barcelona por la C-17 hasta Ripoll (unos 100 km), con estación de tren de cercanías y regionales. Desde Ripoll, la N-260 y las carreteras de valle llevan a Camprodon, Setcases y Molló. Para el Valle de Núria hay que llegar a Ribes de Freser y subir con el cremallera, ya que no accede ninguna carretera.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llega al Valle de Núria?

El Valle de Núria solo es accesible a pie o con el cremallera de Núria, un tren de cremallera que parte de Ribes de Freser (y tiene parada en Queralbs). No llega ninguna carretera hasta el santuario, situado en un circo glaciar a más de 1.900 metros.

¿Cuáles son los pueblos principales del Ripollés?

La capital es Ripoll. Otros pueblos destacados son Camprodon, Sant Joan de les Abadesses, Ribes de Freser, Setcases, Molló, Vilallonga de Ter, Llanars y Queralbs, todos con carácter de montaña y patrimonio románico.

¿Se puede esquiar en el Ripollés?

Sí. La comarca cuenta con la estación de esquí alpino de Vallter 2000, cerca de Setcases, y con el dominio esquiable del Valle de Núria, que permite esquí alpino y actividades en la nieve en invierno.

¿Qué hace especial el monasterio de Ripoll?

El monasterio de Santa María de Ripoll, fundado en el siglo IX por Wifredo el Velloso, conserva una portada románica esculpida considerada una de las grandes obras del arte medieval europeo, con un amplio programa iconográfico bíblico.