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Comarca

El Alto Camp

El Alto Camp es una comarca serena del interior de la provincia de Tarragona, donde las llanuras de viñedos y avellanos ascienden hacia las estribaciones de las montañas de Prades y la sierra de Miramar. Con Valls como capital, esta tierra ofrece uno de los binomios más genuinos de Cataluña: el patrimonio cisterciense de Santes Creus y dos tradiciones que han dado la vuelta al mundo, los castells y los calçots. Es un destino de ritmo pausado, ideal para combinar cultura, naturaleza y gastronomía sin prisas.

El Alto Camp

Foto: Enrique Íñiguez Rodríguez (Qoan) · CC BY-SA 3.0 · via Wikimedia Commons

Una comarca entre la llanura y la montaña

El Alto Camp ocupa la parte más interior del Campo de Tarragona, entre la Conca de Barberà al norte, el Baix Camp y el Penedès. Su paisaje es el de una llanura agrícola generosa —viñedos, olivos y avellanos— que asciende lentamente hacia las montañas de Prades y la sierra de Miramar. El río Gaià atraviesa la comarca y dibuja algunos de sus rincones más frescos y verdes, mientras que pueblos de piedra se reparten por el territorio conservando un ambiente tranquilo, muy ligado a la tierra y al calendario agrícola.

La capital, Valls, es el corazón de la comarca y el punto de partida natural para descubrirla. Ciudad de tradición menestral y comercial, presume de ser a la vez la cuna de los castells y la cuna de la calçotada, dos símbolos de la identidad catalana.

Qué ver

Valls, capital de los castells

Valls es mundialmente conocida como la ciudad donde nació el fenómeno casteller. Sus dos colles históricas —los Xiquets de Valls— mantienen viva una tradición que la UNESCO reconoce como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Pasear por el casco antiguo, con sus calles estrechas, sus portales medievales y las plazas donde se levantan las torres humanas, permite entender el alma de la ciudad.

El monasterio de Santes Creus

En el término de Aiguamúrcia, junto al río Gaià, se alza el monasterio de Santes Creus, una de las grandes joyas del Císter en Cataluña. Fundado en el siglo XII, forma parte de la Ruta del Císter junto con Poblet y Vallbona de les Monges. Es el único de los tres que ya no mantiene vida monástica, lo que permite visitarlo con calma y recorrer el claustro gótico, la iglesia y la sala capitular. En su interior se conservan los sepulcros reales de Pedro el Grande y de Jaime II el Justo con Blanca de Anjou, así como la tumba del almirante Roger de Lauria. El pueblecito que rodea el monasterio, con sus casas de piedra, completa una visita especialmente recomendable.

El Puente del Diablo de Figuerola del Camp

En Figuerola del Camp, entre campos y senderos, se encuentra el Puente del Diablo —también conocido como Puente de los Moros—, una construcción de piedra seca de un solo arco que salva un torrente. Su escasa anchura hace pensar que tuvo función de acueducto, y la primera referencia documental se remonta a la Edad Media. Se llega a pie siguiendo caminos rurales, en una excursión sencilla que combina patrimonio y naturaleza y que se puede enlazar con otros elementos del municipio.

Qué hacer

  • Vivir una calçotada entre noviembre y abril, la mejor época para disfrutar de este plato en la mesa.
  • Descubrir el fenómeno casteller y, si coincide, presenciar una diada de castells en Valls.
  • Seguir la Ruta del Císter y visitar Santes Creus con tiempo para el claustro y los sepulcros reales.
  • Caminar hasta el Puente del Diablo de Figuerola del Camp, una salida ideal en familia.
  • Hacer enoturismo en las cooperativas modernistas de la comarca, algunas obra del arquitecto Cèsar Martinell, conocidas como "catedrales del vino".
  • Explorar los pueblos del interior y el curso del Gaià, con paisajes de viñedo y montaña.

Gastronomía: la tierra de los calçots

El Alto Camp es, sobre todo, la patria del calçot. Esta cebolla tierna cocida a la brasa se popularizó en Valls a partir de finales del siglo XIX y se ha convertido en un ritual colectivo: la calçotada. Se come con los dedos, mojando los calçots en salsa, acompañados de carne a la brasa y vino de la tierra. La calidad está reconocida con la IGP Calçot de Valls, una indicación geográfica protegida vigente desde mediados de los años noventa que ampara la producción de la zona. La temporada va de finales de otoño hasta bien entrada la primavera, y muchos restaurantes y masías de la comarca preparan calçotadas durante estos meses. Más allá del calçot, la cocina local aprovecha los productos de proximidad, el aceite y el vino de unos viñedos con larga tradición.

Cuándo ir

La mejor época para visitar el Alto Camp depende del interés. Para la calçotada, el invierno y el inicio de la primavera (de noviembre a abril) son imprescindibles. La primavera y el otoño son idóneos para combinar patrimonio y paseos con temperaturas agradables, mientras que el verano invita a buscar la frescura del Gaià y de los rincones de montaña.

Cómo llegar

El Alto Camp es muy accesible por carretera desde Tarragona, Barcelona o la Costa Daurada, con buenas conexiones hacia Valls y, desde allí, al resto de pueblos de la comarca.

Lo mejor de El Alto Camp

  • Valls, cuna de los castells y de la calçotada
  • El monasterio de Santes Creus, joya del Císter con sepulcros reales
  • El Puente del Diablo de Figuerola del Camp, piedra seca entre campos
  • Los calçots con IGP Calçot de Valls, tradición gastronómica única
  • La Ruta del Císter enlazando Santes Creus, Poblet y Vallbona
  • Paisaje de viñedo y montaña junto al río Gaià

Cómo llegar

El Alto Camp es accesible por carretera desde Tarragona, Barcelona y la Costa Daurada, con Valls como principal punto de entrada y nodo de conexión hacia los pueblos de la comarca como Aiguamúrcia (Santes Creus) y Figuerola del Camp.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Valls es conocida como la cuna de los castells y de los calçots?

Valls es la ciudad donde nació el fenómeno casteller, mantenido por las colles históricas de los Xiquets de Valls, y también es el origen de la calçotada, que se popularizó en la ciudad a partir de finales del siglo XIX. Por eso es un referente de estas dos tradiciones catalanas.

¿Se puede visitar el monasterio de Santes Creus?

Sí. El monasterio de Santes Creus, en el término de Aiguamúrcia, es el único de los tres monasterios de la Ruta del Císter que ya no mantiene vida monástica, lo que permite visitar su claustro gótico, la iglesia y los sepulcros reales con tranquilidad.

¿Cuándo es la temporada de los calçots?

La temporada de los calçots va aproximadamente de noviembre a abril, y los meses de invierno son los mejores para disfrutar de una calçotada. La calidad de la zona está reconocida con la IGP Calçot de Valls.

¿Dónde está el Puente del Diablo del Alto Camp?

Se encuentra en Figuerola del Camp, sobre un torrente, y se llega a pie siguiendo caminos rurales. Es una construcción de piedra seca de un solo arco, también conocida como Puente de los Moros, que se cree que tuvo función de acueducto.