Municipio
Tavertet
Tavertet es uno de los pueblos más singulares de Cataluña: un núcleo medieval de piedra encaramado sobre los riscos que caen en vertical hacia el valle de Sau, a 869 metros de altitud, en el corazón del Collsacabra (Osona). Un lugar donde el paisaje lo es todo.

Foto: Angela Llop from Spain · CC BY-SA 2.0 · via Wikimedia Commons
Tavertet, el pueblo al límite de los riscos
Tavertet es un municipio de la subcomarca del Collsacabra, al noreste de Osona, que concentra en pocos kilómetros cuadrados tres de los atractivos más potentes de la Cataluña interior: un núcleo urbano medieval de piedra declarado Bien de Interés Cultural, un paisaje geológico excepcional —los riscos que caen casi 200 metros en vertical hacia el valle de Sau y las Guilleries— y una red de caminos que conecta miradores, cuevas, saltos de agua y monolitos rocosos de una belleza desconcertante. El pueblo, con menos de 150 habitantes, se ha conservado con una coherencia arquitectónica notable: la mayor parte de las casas datan de los siglos XVII y XVIII y se articulan en torno a la plaza presidida por la iglesia de Sant Cristòfol, románica del siglo XI.
Qué ver en Tavertet
El casco antiguo es el primer argumento. Las calles estrechas de piedra, las casas solariegas y la silueta de Sant Cristòfol componen una estampa que se ha mantenido casi intacta a lo largo de los siglos. Desde el propio pueblo se dominan los riscos y las vistas hacia el pantano de Sau y la sierra de las Guilleries.
En los alrededores, el Puig de la Força es el elemento geográfico más singular: un monolito de roca caliza que se alza aislado a 741 metros y domina la lámina de agua del pantano desde una perspectiva única. Los miradores repartidos por el borde de los riscos —el Mirador de Tavertet, el de Collsacabra, el del Morro Blanc o el de los Bultors— ofrecen panorámicas verticales sobre el valle, con el pantano de Sau al fondo y, en condiciones de bajada excepcional del nivel del agua, el campanario de la iglesia de Sant Romà de Sau emergiendo de la superficie.
El salto del Molí Bernat es una de las cascadas más fotografiadas de la zona: el agua cae por la pared rocosa en un entorno de vegetación densa y umbría. Cerca, la Cova de les Pixarrelles y el Forat del Vent —una de las cavidades abiertas en arenisca más extensas del territorio— completan el repertorio geológico del término.
Qué hacer en Tavertet
El senderismo es la actividad principal. Desde el pueblo salen varias rutas circulares que recorren el borde de los riscos, bajan hacia la riera de Balà y regresan por caminos de bosque. La ruta clásica combina el Puig de la Força, el salto del Molí Bernat, la Cova de les Pixarrelles y las escaleras metálicas que permiten bajar y subir el desnivel de los riscos: una excursión de dificultad moderada que condensa los mejores paisajes del término.
Para quienes quieran explorar más territorio, el GR-151 (Camí Oliba) atraviesa el municipio y conecta el pantano de Sau con Tavertet en una de las etapas más espectaculares del recorrido. Hacia el sur, Rupit y el santuario del Far (a 1.112 m) se integran fácilmente en una jornada de itinerario circular por el Collsacabra.
La fotografía de paisaje y la contemplación —especialmente en días de niebla baja que queda retenida en el valle mientras el pueblo emerge por encima— es otra de las experiencias que atraen visitantes con regularidad.
Cuándo ir
La primavera (de abril a junio) es la mejor estación: la vegetación es exuberante, los torrentes llevan caudal y las temperaturas en la meseta permiten caminar cómodamente. El otoño (septiembre-noviembre) ofrece luces doradas, setas en el bosque y una afluencia de visitantes sensiblemente inferior a los fines de semana de verano. El verano es perfectamente viable, pero los domingos de julio y agosto el pueblo y el aparcamiento se llenan pronto. El invierno reserva jornadas de helada y, ocasionalmente, nevada que transforma los riscos en una estampa de una belleza extrema; conviene, no obstante, consultar el estado de los caminos.
Lo mejor de Tavertet
- Núcleo medieval de piedra del s. XVII-XVIII declarado Bien de Interés Cultural
- Riscos de casi 200 metros de caída vertical sobre el valle de Sau
- Miradores espectaculares con vistas al pantano de Sau y las Guilleries
- Salto del Molí Bernat, la cascada más conocida del término
- Puig de la Força, monolito que domina el pantano a 741 m de altitud
- Etapa del GR-151 (Camí Oliba) entre el pantano de Sau y el Collsacabra
Cómo llegar
En vehículo propio por la carretera BV-5207 desde L'Esquirol, a unos 20 minutos de Vic. Vic tiene conexión directa en tren con Barcelona (línea R3, unos 70 minutos). Desde L'Esquirol hasta Tavertet no hay transporte público regular; es necesario coche o bicicleta. Hay aparcamiento a la entrada del núcleo, recomendable llegar temprano los fines de semana de verano.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar Tavertet sin coche?
Llegar en transporte público es difícil: no hay línea regular directa hasta el pueblo. La opción habitual es llegar en vehículo propio por la carretera BV-5207 desde L'Esquirol (a unos 20 minutos de Vic), donde hay aparcamiento a la entrada del núcleo. En temporada alta se recomienda llegar temprano.
¿Cuánto se tarda en visitar el casco urbano de Tavertet?
El casco antiguo se puede recorrer en 20-30 minutos. Para aprovechar el entorno al máximo, lo recomendable es reservar una jornada entera y combinar la visita al pueblo con alguna de las rutas a los riscos y los miradores, que añaden entre 2 y 4 horas de caminata.
¿Cuál es la mejor manera de ver el campanario de Sant Romà de Sau sumergido?
El campanario de la antigua iglesia de Sant Romà de Sau —inundada al construir el pantano en los años sesenta— emerge del agua cuando el nivel del pantano baja significativamente, sobre todo en periodos de sequía prolongada. Desde los miradores de los riscos de Tavertet se puede ver el valle y el pantano; para acercarse al campanario hay que bajar hasta las riberas del pantano de Sau, que quedan fuera del término municipal de Tavertet.
¿Se pueden visitar Tavertet y Rupit el mismo día?
Sí, y es una combinación habitual. Los dos pueblos están separados por unos 8 kilómetros por carretera y pueden integrarse en una misma jornada, especialmente si no se quieren hacer rutas de senderismo largas. La visita a los dos núcleos, a los miradores y a los alrededores ocupa cómodamente un día completo.
